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12 mayo, 2020 in-pacient.es

En los últimos años se han logrados grandes avances en el tratamiento de la Artritis Reumatoide lo que nos lleva a una nueva generación de pacientes que experimentan un control rápido de su enfermedad,  librándose de la destrucción articular y la consecuente discapacidad  pérdida de la funcionalidad de las articulaciones.

Por lo tanto, cabe esperar que los pacientes tratados actualmente estén satisfechos y se sientan bien. Sin embargo, se ha observado que los pacientes nos informan de niveles  inaceptables, de moderados a altos, de dolor y fatiga y un deterioro en el funcionamiento físico y mental a pesar de un tratamiento efectivo que logra niveles bajos de inflamación.

A pesar del interés creciente por conocer las necesidades insatisfechas en la Artritis Reumatoide, disponemos de investigación limitada sobre el bienestar percibido por el paciente en etapas tempranas de la enfermedad.

Investigaciones previas nos muestran que controlar la inflamación de las articulaciones y mejorar los resultados comunicados por los pacientes son conceptos diferentes en Artritis Reumatoide.  Para optimizar el curso clínico de los pacientes recién diagnosticados de Artritis Reumatoide precoz debemos comprender mejor por qué, después de un tratamiento farmacológico adecuado, algunos de ellos todavía se sienten mal a pesar de que su enfermedad está clínicamente bien controlada.

Se han publicado los resultados de un estudio observacional en el que participaron pacientes con diagnóstico se Artritis Reumatoide temprana controlados desde la semana 16 hasta un año después de comenzar su primer tratamiento.

Aunque la mayoría de los pacientes comunicaron resultados satisfactorios del tratamiento en concordancia con la actividad de su enfermedad (clínicamente bien controlada), 1 de cada 5 pacientes comunicaron malestar o no sentirse bien al cabo de un año de seguimiento. Sentirse bien se evaluó utilizando cinco matices: dolor, fatiga, funcionamiento físico, calidad de vida relacionada con la Artritis Reumatoide y calidad de sueño. Los participantes de este estudio comunicaron niveles altos de dolor y fatiga.

Un mensaje clínicamente relevante de este estudio es que se debe tomar en serio a los pacientes con Artritis Reumatoide que comunican dolor y fatiga, ya que esto puede estar asociado a  la forma en la que los pacientes perciban su enfermedad más adelante.

Debería detectarse de forma temprana aquellos pacientes que, a pesar del buen control de la enfermedad, comunican falta del control del dolor y la fatiga para evitar tanto la escalada del impacto percibido de la enfermedad como el posible sobretratamiento de los síntomas no inflamatorios. Los investigadores de este estudio sugieren que esta detección debería lograrse en los primeros 4 meses de tratamiento.

En conclusión, una parte de los pacientes con Artritis Reumatoide temprana, en tratamiento farmacológico adecuado que controla la actividad de la enfermedad, pueden necesitar medidas adicionales desde etapas tempranas de su enfermedad. Los pacientes propensos a sentirse mal informaron de niveles más altos de dolor y fatiga. La percepción de la enfermedad y el comportamiento de afrontamiento pueden ofrecer oportunidades para intervenir de forma temprana con educación y asesoramiento y así evitar escalada hacia medidas mayores.

 

 

Van der Elst K et al. One in five patients with rapidly and persistently controlled early rheumatoid arthritis report poor well-being after 1 year of treatment. RMD Open. 2020;6(1):e001146. doi:10.1136/rmdopen-2019-001146

 

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1 1 Comment

  1. Interesante artículo. Aunque en mi caso esos síntomas, con la enfermedad controlada, los he empezado a tener cuando ya llevaba 20 años con AR.

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