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18 enero, 2021 in-pacient.es

Las personas con enfermedad de Parkinson tienen mayor riesgo de desarrollar ansiedad, deterioro cognitivo y sedentarismo o reducción de su actividad física. Un nuevo estudio investiga si la actividad física es un mediador entre la ansiedad y el funcionamiento cognitivo en pacientes con Parkinson evaluados durante un periodo de 5 años.

La ansiedad es un síntoma no-motor de Parkinson que puede estar presente entre el 20% y el 60% de los pacientes con esta enfermedad. Suele presentarse como preocupaciones por ser observados y evaluados en situaciones sociales por los síntomas de la enfermedad, tales como: mareos, temblor, dificultad de concentración, pérdidas de memoria, etc.

La superposición de los síntomas de Parkinson con la ansiedad puede dificultar el diagnóstico de ésta. Y, además, los síntomas no-motores de la enfermedad como la ansiedad, frecuentemente no se reconocen, ni se tratan.

La presencia de ansiedad en los pacientes de Parkinson puede hacer que disminuya la motivación para realizar actividad física, lo que lleva a una vida sedentaria que genera mayor ansiedad y peores resultados a nivel cognitivo. Por lo tanto, la ansiedad se asocia a una disminución de la calidad de vida y  mayor progresión de la enfermedad de Parkinson y mayor carga para el cuidador del paciente.

Por otro lado, los pacientes con Parkinson también tienen riesgo de deterioro cognitivo. Aproximadamente el 25% de los pacientes con diagnóstico reciente de Parkinson ya experimentan algún grado de disfunción cognitiva.

Teniendo en cuenta la alta frecuencia de aparición tanto de ansiedad como de deterioro cognitivo en pacientes con Parkinson, no es sorprendente que coexistan y estén relacionados entre sí.

Y, por último la actividad física, definida como movimiento corporal que aumenta gasto de energía, a menudo se defiende como un tratamiento complementario para muchas enfermedades, incluida la enfermedad de Parkinson.

Debido a la disminución de la capacidad de movimiento, muchas personas con Parkinson no alcanzan los niveles recomendados de actividad física y por lo tanto tienen mayor riesgo de aumentar resultados negativos en relación a su salud, debido a un estilo de vida mayormente sedentario. Otras barreras para realizar ejercicio a las que se enfrentan estos pacientes son: las alteraciones del equilibrio, el miedo a las caídas, los fallos en la coordinación, etc.

La actividad física es eficaz para amortiguar los efectos de la ansiedad y el deterioro cognitivo en la población normal. Y en el caso de los pacientes con Parkinson se ha informado de una asociación entre mayor actividad física y mejor funcionamiento cognitivo.

La actividad física de alta complejidad tiene impacto sobre la actividad cognitiva y la ansiedad durante y después de la actividad y también se ha demostrado que altos niveles de actividad física se asocia a una reducción de la ansiedad.

Una revisión sugiere que los pacientes con Parkinson más activos físicamente probablemente tendrán mejor capacidad física y mejoras en el funcionamiento cognitivo. Por lo tanto, podría ser que la falta de cumplimiento con las recomendaciones de actividad física de las personas con Parkinson puede explicar parcialmente la alta incidencia de ansiedad y deterioro cognitivo.

Los resultados de un nuevo estudio nos sugieren que la inactividad física puede mediar la aparición de ansiedad y el deterioro cognitivo entre las personas de Parkinson. Una menor participación en las  actividades físicas, particularmente la inactividad dentro del hogar, puede jugar un papel muy importante en la ansiedad y el deterioro cognitivo.

Por lo tanto, la inactividad física puede ser un mediador o una vía por la que la ansiedad conduce al deterioro cognitivo. Una menor participación en las actividades físicas, particularmente la inactividad dentro del hogar, puede tener un alto impacto sobre la ansiedad y el deterioro cognitivo.

La ansiedad, la inactividad física y el deterioro cognitivo se vuelven más comunes a medida que progresa la enfermedad de Parkinson.

Por todo lo expuesto aquí concluimos que un paciente de Parkinson debe mantener un nivel de actividad física adecuado y de forma continuada.

 

Si tienes Parkinson, ¡¡¡Ponte en marcha y no pares!!!

 

 

Jones JD et al. Physical activity as a mediator of anxiety and cognitive functioning in Parkinson’s disease. Mental Health and Physical Activity 2021 Jan 13: 100382 doi: 10.1016/j.mhpa.2021.100382

 

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