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7 julio, 2021 in-pacient.es

Cada vez se usan más los fármacos biológicos para el tratamiento de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (Crohn o Colitis Ulcerosa). A pesar de la conocida eficacia de estos fármacos, debemos conocer que se asocia con reacciones adversas o efectos secundarios que pueden dañar al paciente o bien puede llevar incluso a la necesidad de interrumpir el tratamiento.
El perfil de seguridad de estos medicamentos se basa en datos de los ensayos clínicos y de la información comunicada por los profesionales sanitarios resultado de su experiencia en la práctica clínica diaria. Sin  embargo, existen datos limitados sobre el alcance y la carga de los efectos secundarios de estos tratamientos desde el punto de vista del paciente.
La autoevaluación del paciente puede utilizarse de manera oportuna para identificar y prevenir la carga asociada a los efectos secundarios de este tipo de tratamientos y además, esta información ofrece más detalle sobre la percepción y experiencia del paciente.
Estudios previos han demostrado que algunos efectos secundarios pueden tener un impacto negativo sobre la calidad de vida del paciente de tal forma incluso, pueden provocar el abandono del tratamiento y esto llevar a un aumento de la actividad de la enfermedad.
Un grupo de investigadores de los Países Bajos plantean la hipótesis de que el uso de la autoevaluación de los efectos secundarios por parte de los pacientes puede proporcionar mejor compresión de éstos y conocer la carga experimentada por el paciente.
Se han presentado los resultados de un nuevo estudio multicéntrico en el que participaron 182 pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (Crohn o Colitis Ulcerosa) de los que el 51% fueron mujeres y con una media de edad de 42 años. Los pacientes participantes completaron cuestionarios cada dos meses sobre los efectos secundarios que pudieran experimentar como consecuencia de su tratamiento con fármacos biológicos, entre los que se incluyeron: infliximab, adalimumab, vedolizumab y ustekinumab.
En este estudio se evaluó de forma sistemática los efectos secundarios notificados por los pacientes y se compararon con las notificaciones sobre las mismas realizadas por sus médicos. Se observó una diferencia significativa para la frecuencia y el tipo de efecto secundario notificado por el paciente y por el médico, existiendo solo un 13% de concordancia entre ellas.
Los profesionales sanitarios comunicaron predominantemente efectos secundarios relacionados con infecciones, mientras que los pacientes proporcionaron una variedad de reacciones adversas más subjetivas como por ejemplo fatiga y dolor de cabeza.
En general, los efectos secundarios en relación al sistema musculoesquelético y la fatiga fueron los más frecuentes. Un tercio de los efectos secundarios comunicados por los pacientes y que se comunicaron a los médicos requirieron atención médica.
Merece destacar que el 41% de los efectos secundarios notificados por los pacientes no se comunicaron, ni se discutieron con el médico y por lo tanto tampoco se tuvo en consideración para un posible cambio de dosis o ajuste del tratamiento biológico. Esto puede suceder porque exista un umbral de comunicación o limitación en la comunicación o relación entre el médico y el paciente, o bien porque estos efectos secundarios fueran autolimitados (que lo resuelve el propio individuo) y que el paciente considera que no debe de hablarlo con el médico.
La fatiga y las afecciones musculoesqueléticas fueron las reacciones adversas más comunes notificadas por los pacientes. Los trastornos o alteraciones en la piel son los efectos secundarios que tienen mayor impacto o carga, según los pacientes, y además requirieron tratamiento médico. El dolor de cabeza es el efecto secundario que se notificó con mayor frecuencia en el tratamiento con vedolizumab y ustekinumab.
En este estudio se observó una diferencia significativa entre los efectos secundarios comunicados por los pacientes y los comunicados por los profesionales sanitarios. Los pacientes comunican frecuentemente efectos secundarios subjetivos , mientras que los sanitarios informan reacciones adversas relacionadas con infecciones en tres veces más que los pacientes. Estos resultados nos llevan a pensar que los informes de los pacientes sobre los efectos secundarios proporcionan más información de la experiencia de los pacientes y se relaciona con la carga experimentada.
En conclusión, en este estudio los pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (Crohn o Colitis Ulcerosa) informaron con frecuencia efectos secundarios durante el tratamiento con fármacos biológicos.
Existe una diferencia significativa entre el tipo y la frecuencia de los efectos secundarios notificados por el paciente en relación a los comunicados por los profesionales sanitarios. Esto puede llevarnos a pensar que los efectos secundarios más subjetivos y sus cargas pueden estar subestimados por parte de los profesionales sanitarios.
Debemos aumentar la conciencia que la percepción del paciente sobre los efectos secundarios de los tratamiento biológicos es un dato a tener en cuenta  y que puede llevar a un mejor resultado en el cumplimiento y un tratamiento más seguro.

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Thomas PWA et al. Discrepancy between patient- and healthcare provider-reported adverse drug reactions in inflammatory bowel disease patients on biological therapy. United European Gastroenterol J. 2021 Jun 2. doi: 10.1002/ueg2.12107

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