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13 septiembre, 2022 in-pacient.es

La glucosa es un tipo de azúcar y es la fuente principal de energía para nuestro organismo. La glucosa o azúcar proviene de los hidratos de carbono que son un nutriente de nuestra dieta. Para mantener un metabolismo adecuado  debemos consumir u obtener diariamente una cantidad adecuada de glucosa. La concentración de glucosa en suero (casi sinónimo de niveles de azúcar en sangre) está controlada en condiciones normales, por nuestro metabolismo.

Además, el azúcar no sólo es un combustible que genera energía, estudios recientes han demostrado que la glucosa interviene en múltiples facetas de la respuesta del sistema inmunitario. La evidencia científica ha demostrado cambios en el metabolismo de la glucosa en condiciones inflamatorias crónicas, como lo es la Artritis Reumatoide.

Es difícil demostrar que la glucosa por sí misma es perjudicial para la inflamación. Sin embargo, la relación causal entre Diabetes Mellitus, tanto la tipo I como la tipo II, y la Artritis Reumatoide ha sido ampliamente documentada. La resistencia a la insulina une estas dos condiciones. La insulina es una hormona liberada por el páncreas que permite que la glucosa de la sangre penetre en las células para ser utilizada como fuente de energía. La resistencia a la insulina es una condición en la que las células de los tejidos no responden bien a la insulina y no absorben bien el azúcar de la sangre, lo que conlleva niveles elevados de azúcar en sangre.

Por otro lado, la glucosa también modula el microbioma en la cavidad oral. La toma de azúcar o hidratos de carbono pueden determinar diferentes condiciones de salud bucal. Por lo tanto, se sugiere que niveles altos de glucosa en la cavidad oral inducen una respuesta inflamatoria y altera el microbioma de la saliva. Es decir, los pacientes con diabetes (niveles altos de azúcar en sangre) tienen mayor riesgo  de periodontitis (inflamación de las encías) con un microbioma de la saliva alterado. Sabemos que la salud bucal es un factor importante en los pacientes con Artritis Reumatoide y se considera un contribuyente esencial para el desarrollo y evolución de esta enfermedad. De tal forma que el tratamiento de la periodontitis mejora la gravedad de la Artritis Reumatoide.

Por lo tanto, se recomienda a los pacientes con Artritis Reumatoide que mantengan su condición oral, mediante un control apropiado de los niveles de glucosa tanto en sangre como en la saliva para evitar respuestas inflamatorias excesivas.

En resumen, la glucosa es fuente esencial de energía pero también juega un papel clave en la Artritis Reumatoide.

Por lo general, no hay necesidad de restringir severamente el azúcar en la dieta para los pacientes con Artritis Reumatoide. Sin embargo, se recomienda el control de los niveles de azúcar en sangre para evitar el exceso de glucosa y su impacto sobre la inflamación crónica ya que crearía un círculo vicioso.

Aquellos pacientes que tomen corticoides o tracrolimus deben ser conscientes de que estos fármacos aumentan los niveles de azúcar en sangre, por lo que se deberá hacer un control más estricto.

Mantener un equilibrio metabólico así como la salud oral  y evitar la obesidad beneficiará a los pacientes con Artritis Reumatoide.

Masuko K. Glucose as a Potential Key to Fuel Inflammation in Rheumatoid Arthritis. Nutrients. 2022 Jun 4;14(11):2349. doi: 10.3390/nu14112349.

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