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5 abril, 2022 in-pacient.es

 

Las afecciones de los pies  son frecuentes en la Artritis Reumatoide y tienen alto impacto sobre la calidad de vida. Por lo tanto, los pacientes con esta enfermedad deben elegir un calzado que permita preservar la movilidad y alivie los síntomas.

En general, los pacientes con Artritis Reumatoide que eligen un calzado apropiado reportan alivio del dolor y mejoras en las funciones de los pies, esto repercute en mayor movilidad y mayor eficiencia en las tareas de la vida diaria.

En particular las mujeres con Artritis Reumatoide transmiten una experiencia negativa en el momento de comprar zapatos. La estética de los zapatos cobra especial importancia cuando es una persona con actividad laboral y social importante.

Veamos algunas condiciones de un calzado adecuado para personas con Artritis Reumatoide:

Zapato de horma ancha o zapatos de ancho especial este tipo de calzado ofrece espacio adecuado para unos dedos sensibles. En consecuencia, evitar diseño de zapatos con puntas estrechas en la que los dedos quedan apretados.

Ajuste adecuado Los zapatos deberán ser flexibles, que se adapten bien a la forma de los pies y principalmente de los dedos. Deberemos tener en cuenta que los pies pueden variar de tamaño por los períodos de inflamación, por eso es importante que el calzado sea adaptable a cada una de las situaciones. Quizás mejor ir a comprar zapatos por la tarde que es cuando puede estar el pie más hinchado.

Calzado suave y de material y ajuste flexible (cierre con diferentes graduaciones o con velcro). No se recomienda calzado sin ajuste como: sandalias, zuecos o zapatillas que tengamos que aguantar haciendo fuerza con los dedos para evitar que se nos escape mientras caminamos.

Comodidad para poner y quitar Tan importante es la comodidad del zapato para los pies como un “poner y quitar» cómodo para nuestras manos. Debemos recordar que podemos tener dificultad en las manos para calzarnos y descalzarnos y también para manipular el cierre de nuestros zapatos. Tenemos dispositivos, como calzadores largos que nos permiten introducir más fácilmente el pie en los zapatos, y cierres fáciles como el velcro que nos permite además ajustar el calzado al tamaño del pie en ese momento.

Calzado con buen soporte Un zapato de suela gruesa y dura con asentamiento ancho y estable (antideslizante) para evitar resbalones. Las suelas delgadas no son recomendables ya que es fácil que las irregularidades del suelo puedan dañar la planta del pie.

Considerar calzado con suelas oscilantes. Estos zapatos son aquellos cuya suela forma una pequeña curva que favorece la propulsión al caminar. Además, este tipo de zapatos distribuye tu peso al caminar y reduce la tensión de las articulaciones de los pies y tobillos.

Plantillas Seleccionar plantillas que alivien la pisada del pie y eviten la presión sobre puntos específicos. Es recomendable utilizar plantillas extraíbles para su limpieza y fácil intercambio. No usar plantillas deformadas por el uso.

No a los tacones. Llevar tacones no solo lesiona las articulaciones de los pies, sino que pueden afectar a las articulaciones de la espalda, caderas y rodillas. Si queremos tacones que sean bajos y anchos o bien calzado con tacón en cuña para distribuir el peso a lo largo de todo el pie.  Tampoco es bueno un zapato plano, especialmente si son rígidos y con suela fina.

Calzado flexible en el que se ofrezca una buena amortiguación de la pisada. Puedes medir su flexibilidad si puedes casi doblarlo por la mitad con tus manos.

En cualquier caso, es recomendable que las personas con Artritis Reumatoide visiten con regularidad un podólogo que, junto con su médico especialista, puede aconsejar con mayor criterio para cada caso individual.

Cuidar tus pies adecuadamente y elegir un calzado adecuado puede ayudarte a mejorar tu calidad de vida.

 

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