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28 junio, 2021 in-pacient.es

Los trastornos de la marcha en pacientes con enfermedad de Parkinson afectan a su movilidad, autoeficacia  y a la independencia de estas personas. La mayoría de los pacientes con Parkinson presentan trastornos de la marcha dentro de los tres primeros  años después del diagnóstico y empeoran de forma gradual a medida que evoluciona la enfermedad.
Una característica particular de las alteraciones de la marcha en la enfermedad de Parkinson es que el rendimiento de la marcha empeora cuando ésta se realiza al mismo tiempo que otra tarea, como por ejemplo, caminar mientras se habla por teléfono.
El enfoque terapéutico de los trastornos de la marcha y la congelación de la marcha en la enfermedad de Parkinson sigue siendo un reto a día de hoy y requiere de un apoyo multidisciplinar con la participación de profesionales sanitarios de especialidades diferentes en el que se incluyan diferentes estrategias de entrenamientos.
La congelación de la marcha se define como la imposibilidad de echar un pie hacia adelante a pesar de la intención de caminar. Los episodios de congelación de la marcha pueden ocurrir como un bloqueo motor (se quedan los pies pegados al suelo), temblor en una pierna o pasos cortos y arrastrados hacia delante. Cada episodio puede durar un par de segundos, pero puede ser más largo (mayor a 10 segundos) por lo que la gravedad de estos episodios se relaciona con la inestabilidad postural y las caídas. De hecho, la congelación de la marcha es una de las causas más importantes de caídas y lesiones que a su vez contribuyen a la inmovilidad y pérdida de la independencia y calidad de vida de los pacientes con Parkinson.
En estudios previos se ha demostrado que el rendimiento de la marcha en pacientes con Parkinson es deficiente por sí sola, pero particularmente cuando se realizan dos tareas al mismo tiempo (doble tarea o “dual task”), en comparación con personas sin esta enfermedad.
Cuando los pacientes con Parkinson realizan doble tarea se disminuye la velocidad de la marcha, la longitud  del paso y de la zancada, etc. Estos cambios se acompañan de mayor preocupación por las caídas, mayor número de caídas y pueden producirse lesiones que requieran un ingreso hospitalario llevando a mayor nivel de inmovilidad y dependencia, y disminuyendo la calidad de vida de estos pacientes. La evidencia sugiere que la intensidad y la complejidad del entrenamiento debería adaptarse a cada individuo en particular.
Se han publicado los resultados de un nuevo estudio cuyo objetivo ha sido evaluar si puede ser válido un entrenamiento de doble tarea para pacientes con Parkinson.
Según los resultados de este estudio el entrenamiento de doble tarea induce mejoras en la calidad de la marcha, mayor velocidad, mayor longitud del paso  una variación mínima durante las condiciones de “tarea simple” (solo caminar) o “doble tarea” (caminar y otro tipo de acción con objetivo diferente, por ejemplo contar, nombrar animales, llevar una conversación, cantar, etc.)
En este estudio se realizó un entrenamiento de la marcha de solo cuatro semanas con una sesión por semana de 60 minutos de duración aproximadamente. El entrenamiento incluyó habilidades motoras cotidianas mientras el paciente se balanceaba o caminaba al mismo tiempo. A medida que avanzaba el entrenamiento, realizaron tareas más complejas. Por ejemplo, al principio fueron movimientos de coordinación al caminar y controlar la fuerza de las pisadas, posteriormente caminar evitando obstáculos o reaccionando a instrucciones y después caminar con bolsas de la compra  reaccionando a señales de caminar en dirección  opuesta, etc.
Todos los participantes del estudio mejoraron su rendimiento de caminar independientemente de la gravedad de la congelación de la marcha, de la velocidad de la marcha, de la variabilidad de la marcha y de la longitud del paso antes de empezar el programa de entrenamiento con “doble tarea”.
Además de las mejoras en el rendimiento de la marcha también mejoró el bienestar físico de los participantes durante el período de entrenamiento. Se asume que esto es como resultado de la experiencia positiva de las sesiones de entrenamiento o en general, como efecto positivo de estar físicamente activo.
En conclusión, un entrenamiento de “doble tarea” intensificada de forma gradual es factible y eficaz para el tratamiento de los trastornos de la marcha en pacientes con enfermedad de Parkinson.

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Wollesen B et al. A feasibility study of dual-task strategy training to improve gait performance in patients with Parkinson’s disease. Sci Rep. 2021 Jun 14;11(1):12416. doi: 10.1038/s41598-021-91858-0. 

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