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11 abril, 2019 in-pacient.es

El síndrome de piernas inquietas (SPI), un trastorno caracterizado por la necesidad imperiosa de mover las piernas, aparece con mayor frecuencia en pacientes con Esclerosis Múltiple (EM) que en la población general. Un estudio realizado en nuestro país y publicado en la revista Neurología, ha intentado determinar la prevalencia o porcentaje de personas que lo sufren de entre aquellas con EM.

El es una patología frecuente, con una prevalencia que oscila entre el 4 y el 10% en la población general y se caracteriza por la necesidad imperiosa de mover las piernas, generalmente acompañada por una sensación desagradable, de dolor o malestar, cuyos síntomas aparecen en situaciones de inactividad y predominantemente durante la noche, mejorando con el movimiento.

Para el estudio, realizado por investigadores del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, se incluyeron 120 pacientes con EM, con una edad media de inicio de 40 años y un tiempo medio de evolución de la enfermedad de 46 meses. La presencia del SPI se estableció según el cumplimiento de los 4 requisitos esenciales incluidos en los criterios diagnósticos propuestos por la International Restless leg syndrome study group (IRLSSG, 2003):

  1. Necesidad imperiosa de mover las piernas con sensación de dolor o malestar
  2. Los síntomas aparecen y se agravan con la inactividad, sentado o tumbado
  3. Los síntomas desaparecen o mejoran con el movimiento
  4. Ritmo circadiano, que se repite a lo largo del día, de predominio al atardecer y anochecer

Según el cumplimiento de estos criterios diagnósticos, la prevalencia de SPI fue del 23,3%. El tiempo de evolución de EM, desde la aparición de los primeros síntomas, fue significativamente menor en pacientes con SPI (p=0,001). La presencia de un brote reciente, así como de síntomas de ansiedad, depresión y dolor neuropático se asociaron de forma significativa con el riesgo de SPI. Además, los pacientes con SPI y EM presentaron mayor riesgo de mala calidad de sueño, fatiga, somnolencia diurna y peor calidad de vida, que aquellos sin SPI).

En conclusión, los resultados de este estudio confirman la elevada prevalencia del SPI en la población española con EM. Su mayor riesgo de aparición en personas con actividad de la enfermedad y brotes recientes y la asociación a trastornos del estado de ánimo o dolor neuropático, hace que el SPI debe ser considerado en la evaluación neurológica de pacientes con EM. De esta forma, el diagnóstico y tratamiento precoz mejoraría la calidad de vida de estas personas.

L. Lebrato Hernández, M. Prieto León, N.A. Cerdá Fuentes, A.J. Uclés Sánchez, J.L. Casado Chocán, M. Díaz Sánchez. Síndrome de piernas inquietas en esclerosis múltiple: evaluación de factores de riesgo y repercusión clínica. Neurologia. 2019 Apr 5. 

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