https://www.in-pacient.es/wp-content/uploads/2015/01/analiticasangre2_200_p.jpg
SHARE
3 mayo, 2017 in-pacient.es

En las primeras fases de la Esclerosis Múltiple, los procesos más relevantes son aquellos por los que las células inmunes del organismo provocan una respuesta contra las células nerviosas propias. Estos procesos inmunes dependen de la memoria inmunológica, y es por ello razonable pensar que el «borrado» de dicha memoria podría ser una forma de tratar la EM.

Tanto los tratamientos convencionales como los más recientes para la Esclerosis Múltiple actúan sobre el sistema inmune con objeto de intentar impedir su actuación de alguna manera. Estos tratamientos se mantienen a menudo durante décadas con objeto de controlar la enfermedad y como contrapartidas ocasionan molestias al paciente, riesgo de complicaciones y un alto coste sanitario. Además, algunas personas no responden de forma adecuada y necesitan un tratamiento diferente.

A diferencia de los fármacos modificadores, el trasplante de células madre hematopoyéticas (las precursoras de las células de la respuesta inmune que circulan por la sangre), se realiza en una única intervención tras haber limpiado el sistema inmune con una combinación de fármacos citotóxicos (que eliminan las células inmunológicas). Dada la complejidad de la técnica y el riesgo que conlleva, la experiencia acumulada se limita a estudios con pocos participantes. La revista Neurology acaba de publicar un análisis conjunto de todas estas experiencias para valorar mejor su eficacia y seguridad, en total 15 estudios con 764 participantes.

En lo relativo a la eficacia de esta técnica, Somani y colaboradores llaman la atención sobre el elevado porcentaje de personas que se mantienen libres de progresión de la enfermedad hasta 5 años después de la intervención: hasta un 68%, cifra muy superior a la que se consigue con los fármacos disponibles hasta el momento.

En lo relativo a la seguridad, y si bien los análisis sobre las primeras experiencias hasta 2006 elevaban la mortalidad relacionada con el tratamiento a un 5,3%, en el análisis de Somani tomando las intervenciones sobre 349 personas realizadas después de dicha fecha se ha reducido a un 0,3% e incluso menos si se consideran pacientes tratados con formas menos intensas. Esta reducción se ha conseguido gracias a la mejor selección de receptores de la técnica y las mejoras en su aplicación. Estas cifras de mortalidad son similares a las de procedimientos quirúrgicos habituales como la artroplastia o las intervenciones de vesícula.

Dado que los factores fisiopatológicos que intervienen en las formas y fases progresivas de la enfermedad son diferentes, no cabe pensar en el trasplante de células madre hematopoyéticas como medida de elección en estas situaciones. En la actualidad hay en marcha estudios para comparar de forma directa la eficacia y seguridad de la técnica con los tratamientos modificadores en personas con EM remitente recurrente. Mientras no llegan sus resultados, su uso estará restringido a casos de enfermedad agresiva con respuesta insatisfactoria a los fármacos y que puedan ser tratados en centros experimentados.

SHARE
Last updatedby

Deja una respuesta