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Un nuevo estudio refrenda el uso precoz de los tratamientos modificadores de alta eficacia en la Esclerosis Múltiple (EM). Su uso como primer tratamiento podría aumentar significativamente la probabilidad de no tener evidencia de actividad de la enfermedad después de uno y dos años, en comparación con el uso de otras terapias.
En los últimos años, han surgido varios tratamientos modificadores de la enfermedad para tratar la EM, que pueden controlar eficazmente los síntomas y ralentizar la progresión de la discapacidad. Algunos de ellos son más eficaces a la hora de ralentizar la progresión -tratamientos de alta eficacia- pero conllevan un mayor riesgo de efectos secundarios graves, mientras que otros se consideran tratamientos modificadores de la enfermedad de eficacia moderada, con menos efectos secundarios y un mejor perfil de seguridad.
Las directrices de tratamiento actuales recomiendan las terapias de alta eficacia sólo para quienes tienen la enfermedad muy activa, pero no se sabe si comenzar el tratamiento con fármacos de alta eficacia desde fases más tempranas de la enfermedad podría proporcionar mayores beneficios.
Una de las herramientas utilizadas para medir la eficacia de un tratamiento de la EM es la denominada «ausencia de actividad de la enfermedad», NEDA por sus siglas en inglés, que se define como la ausencia de recaídas en un periodo de tiempo determinado, la ausencia de indicios de progresión de la discapacidad y la ausencia de lesiones cerebrales nuevas o su aumento de volumen en las resonancias magnéticas.
El estudio se ha realizado por investigadores del Hospital Universitario de Oslo, se llevó a cabo sobre un registro de la población noruega y se ha publicado  en la revista Frontiers in Neurology. En el mismo se contó con información de 694 participantes, con una edad media al inicio de la enfermedad de unos 30 años, y se analizaron 1.146 inicios de tratamiento. En el análisis se pretendía determinar cuántas personas alcanzaron criterios de no actividad de la enfermedad (NEDA) tras uno y dos años de tratamiento con fármacos modificadores, e investigar el impacto del tratamiento de inicio utilizado para alcanzar dicho estatus.
Todos los participantes seleccionados habían sido tratados durante al menos 12 meses con fármacos de alta eficacia -que incluían natalizumab, fingolimod y alemtuzumab- y/o  de eficacia moderada, como los interferones, acetato de glatiramero, teriflunomida y dimetilfumarato.
El análisis reveló que, en los pacientes que empezaron con un tratamiento modificador de alta eficacia, el 68,0% logró alcanzar criterios de no actividad al cabo de un año, y el 52,4% al cabo de dos años. En cambio, en los que empezaron con un fármaco modificador de eficacia moderada, el 36,0% alcanzó criterios NEDA al año y el 19,4% a los dos años.
En comparación con los tratamientos de eficacia moderada, la probabilidad de alcanzar criterios de no actividad al año fue 3,9 veces mayor con los de alta eficacia como primer medicamento, y 4,6 veces mayor al segundo año. Estas probabilidades no se vieron afectadas por el sexo, la edad en el momento de iniciar tratamiento o el tiempo transcurrido desde la aparición de la enfermedad hasta el inicio del tratamiento.
Cuando se utilizaron como segundo tratamiento, los medicamentos de alta eficacia no se mostraron tan efectivos para lograr criterios NEDA como cuando se usaban como primer tratamiento, pero la diferencia en comparación con las terapias de eficacia moderada seguía siendo significativa.
Los pacientes que lograron la NEDA con los tratamientos de alta eficacia eran generalmente más jóvenes, y con menos tiempo desde el inicio de su enfermedad hasta el diagnóstico y el momento de inicio de tratamiento. Además, alcanzar criterios NEDA con un modificador de alta eficacia como primer tratamiento resultó significativamente más probable para las personas con un riesgo medio o alto de actividad de la enfermedad.
Por otra parte, los participantes que recibieron por primera vez una terapia de eficacia moderada fueron más propensos a abandonar el tratamiento que los que recibieron terapias de eficacia alta (65,2% frente a 29,2%), principalmente debido a los efectos secundarios (45% frente a 14%). Los resultados fueron los mismos para la segunda terapia, pero no para la tercera.
«Alcanzar la no actividad de la enfermedad es significativamente más probable en los pacientes con terapias modificadoras de la enfermedad de alta eficacia que con terapias de eficacia moderada, y la primera elección de tratamiento es la más importante», concluyen los investigadores. «Las terapias de eficacia moderada deben utilizarse con precaución en la mayoría de los pacientes con EM, a menos que el clínico esté seguro de que el paciente tiene una forma menos activa de EM».
Entre las conclusiones de los autores de la investigación  también destacan que «Es necesario actualizar las pautas de tratamiento inmunomodulador que garanticen una terapia temprana y de alta eficacia para la mayoría de los pacientes diagnosticados de EM».
Simonsen CS, Flemmen HØ, Broch L, Brunborg C, Berg-Hansen P, Moen SM, Celius EG. Early High Efficacy Treatment in Multiple Sclerosis Is the Best Predictor of Future Disease Activity Over 1 and 2 Years in a Norwegian Population-Based Registry. Front Neurol. 2021 Jun 17;12:693017. doi: 10.3389/fneur.2021.693017. PMID: 34220694; PMCID: PMC8248666.
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