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23 noviembre, 2021 in-pacient.es

La fatiga es un síntoma común entre los pacientes con Artritis Reumatoide y con un alto impacto sobre su calidad de vida. Los pacientes comunican la presencia de fatiga como una falta de energía para realizar las actividades diarias, cansancio, sensación de no poder hacer las cosas y falta de motivación para hacer cualquier actividad.

Estudios previos han descrito una fuerte relación entre la fatiga con el dolor, la ansiedad, la depresión, los trastornos del sueño y el sedentarismo o falta de actividad física. Sin embargo, no se ha encontrado una relación clara entre fatiga persistente, el género (hombre/mujer) y la edad.

Son pocos los estudios que evalúan los diferentes patrones naturales de la fatiga a lo largo del tiempo y en un grupo numeroso de pacientes con Artritis Reumatoide.

Recientemente se han publicado los resultados de un estudio sueco en el que participaron 2.741 pacientes con Artritis Reumatoide,  entre 18 y 75 años de edad. El 73% de los participantes eran mujeres. A este grupo de pacientes se les realizó un control durante 2 años para describir las diferentes trayectorias de la fatiga (leve, moderada o severa) y determinar los factores predictores de cada trayectoria.

Entre los estudios longitudinales realizados hasta ahora que han investigado los factores predictores de la fatiga en Artritis Reumatoide, éste que destacamos hoy incluye el grupo de pacientes más grande y mayor tiempo de seguimiento.

Según los resultados de este estudio, la percepción de salud por parte del paciente, los niveles de dolor y de ansiedad o depresión y una actividad física limitada o sedentarismo, aumentaron la probabilidad de presentar fatiga severa. Sin embargo, una actividad física regular y tener otros adultos en el hogar disminuyó el riesgo de aparición de fatiga severa. Esto último puede atribuirse a la posibilidad de compartir responsabilidades del hogar con otros adultos y disponer de más tiempo para descansar y realizar actividades que reduzcan la fatiga. En este estudio ni la edad, ni el género (hombre/mujer) predijeron la gravedad de la fatiga.

Estudios previos han informado que un cierto nivel de actividad física mantenido a lo largo del tiempo mejora la fatiga en la Artritis Reumatoide. Por lo tanto, la actividad física es un predictor independiente de menor probabilidad de fatiga severa. Vale la pena destacar que esta asociación se encontró entre aquellos pacientes que mantuvieron la actividad física durante los últimos 6 meses. Esto significa que deberemos prestar atención, no sólo a los síntomas de la enfermedad, sino también al estilo de vida de estos pacientes en relación al grado de fatiga.

En conclusión, se pueden identificar tres trayectorias de la fatiga en la Artritis Reumatoide ( leve, moderada y grave) que están fuertemente relacionadas con la percepción del paciente sobre su estado de salud, el grado de dolor, ansiedad/depresión y por su estilo de vida sedentario o actividad física limitada.

Realizar intervenciones dirigidas a reducir estos factores predictivos de la fatiga y apoyar conductas saludables como realizar ejercicio de forma regular y perpetuado en el tiempo, pueden ayudar a reducir la fatiga de la Artritis Reumatoide.

Pettersson S et al. Identification and Prediction of Fatigue Trajectories in People With Rheumatoid Arthritis. ACR Open Rheumatol. 2021 Nov 10. doi: 10.1002/acr2.11374.

 

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