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23 febrero, 2017 in-pacient.es

Se han publicado los resultados de dos nuevos estudios que vienen a confirmar desde distintos ángulos que la Esclerosis Múltiple no tiene por qué ser un factor que condicione la toma de decisiones respecto a la maternidad. De una parte una nueva evidencia de que el uso de fármacos anticonceptivos no tiene efectos negativos sobre la evolución de la Esclerosis Múltiple ni la aparición de brotes, y de otro la constatación de que la enfermedad no tiene consecuencias relevantes en el embarazo, alumbramiento y recién nacido.

El impacto de los anticonceptivos orales sobre el riesgo de desarrollar Esclerosis Múltiple o sobre su evolución ya ha sido objeto de estudios anteriores con resultados dispares. Por este motivo, un grupo de investigadores de Harvard decidió emprender una nueva valoración para constatar si el uso de estos fármacos podría tener un impacto positivo sobre la tasa de brotes en la enfermedad. El estudio incluyó a 162 mujeres que habían sido diagnosticadas y habían iniciado tratamiento inyectable de la EM en los dos primeros años de la enfermedad en las que se analizó la evolución en función de que siguieran tratamiento anticonceptivo, lo hubieran hecho con anterioridad o nunca lo hubieran hecho.

Las conclusiones de los autores fueron que el uso de anticonceptivos orales no se asoció a un aumento de brotes y que las participantes que habían seguido este método anticonceptivo con anterioridad al diagnóstico eran las que presentaban menor riesgo de brotes posteriormente.

El otro estudio de referencia es de carácter retrospectivo y ha analizado el resultado de de 1185 embarazos de mujeres con Esclerosis Múltiple de entre los casi 4,5 millones de embarazos en California habidos entre 2001 y 2009. Debe tenerse en cuenta que en la serie analizada, las mujeres con Esclerosis Múltiple también presentaban con mayor frecuencia otras enfermedades crónicas como asma, hipertensión y enfermedad del tiroides. Además, por razones de decisiones vinculadas a la enfermedad o no, el grupo de mujeres con Esclerosis Múltiple resultó ser de una edad media algo mayor a la del resto.

El análisis de los resultados del estudio concluye que la enfermedad no parece tener efectos negativos sobre el embarazo y el parto y que por tanto, las mujeres con Esclerosis Múltiple pueden tener expectativas de un embarazo sin complicaciones de ningún tipo. Entre las posibles complicaciones objeto de estudio y descartadas por el mismo se encontraban el retraso del crecimiento fetal, abortos, parto prematuro, pre-eclampsia o la rotura de membranas prematura.

En este último estudio si se encontraron, no obstante una mayor incidencia de infecciones urinarias en las mujeres con EM, que puede deberse a disfunción vesical, y que aconseja que su posible aparición sea controlada y vigilada durante el embarazo.

Estas nuevas evidencias se suman a otras previas y muestran como la planificación de la maternidad es posible para las mujeres con Esclerosis Múltiple y no tiene por qué conllevar riesgos asociados a la enfermedad. El diálogo con el médico para elegir el momento más adecuado en función del tratamiento que se sigue es el principal condicionante en estas situaciones.

Bove R, Rankin K, Chau AS, et al. Oral contraceptives and MS disease activity in a contemporary real-world cohort. Multiple Sclerosis Journal 1–4. DOI:110.71177/7/1352458517692420

Fong A, Chau CT, Quant C, et al. Multiple Sclerosis in Pregnancy: Prevalence, Sociodemographic Features, and Obstetrical Outcomes. The Journal of Maternal-Fetal & Neonatal Medicine, DOI: 10.1080/14767058.2017.1286314

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