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7 noviembre, 2022 in-pacient.es

La marcha nórdica es una forma de realizar ejercicio que puede mejorar la actividad diaria, la marcha y  la función motora en personas con Parkinson entre leve o moderado con diferentes capacidades de la marcha, según indica un nuevo estudio.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que conduce a una reducción de la actividad diaria, discapacidad física y disminución de la movilidad debido a una alteración progresiva de la marcha e inestabilidad postural. Las personas con Parkinson muestran una reducción de la velocidad de la marcha, de la longitud de la zancada, alteraciones en el apoyo o en el balanceo al caminar. Prevenir estos trastornos del equilibrio y de la marcha a través de intervenciones tempranas y a largo plazo basadas en la actividad física y el ejercicio continuado, son objetivos prioritarios en la fisioterapia de las personas con Parkinson.

Además, a medida que disminuye o se deteriora la función de caminar, aumenta de forma significativa el riesgo de caídas (hasta 5 veces más que las personas sin Parkinson). Por otro lado, más del 50% de las personas con Parkinson experimentan “la congelación de la marcha” que se caracteriza por episodios repentinos, normalmente breves, en los que existe incapacidad para generar una marcha o paso eficaz hacia delante. Aparecen principalmente al inicio de la marcha o al realizar giros cuando se camina. Todo esto contribuye de forma notable a una discapacidad de la marcha y al aumento del riesgo de caídas.

Estudios previos han demostrado que participar de forma sostenida en un programa de ejercicio físico entre moderado y alto (150 minutos por semana o más) se relaciona con preservación de la función de caminar en personas con Parkinson y parece tener una acción neuroprotectora retrasando la progresión de la enfermedad.

La marcha nórdica es una forma de realizar ejercicios que consiste en caminar utilizando bastones especiales que imita al movimiento del esquí de fondo y que se puede realizar en diferentes terrenos (incluso en la ciudad).

La marcha nórdica tiene beneficios específicos para las personas con Parkinson ya que mejora el deterioro de la marcha, incluida la sincronización rítmica y coordinación entre las extremidades con una mayor participación de los brazos y el tronco, permitiendo mayor longitud de la zancada, el balanceo de los brazos, velocidad de la marcha, etc. Además, la marcha nórdica facilita una posición erguida del tronco, es decir, que mejora la postura al caminar con los bastones, reduciendo el miedo potencial a caerse.  Por último, los bastones pueden servir como señal acústica externa que permite mantener un ritmo de la marcha similar al entrenamiento con señales rítmicas auditivas.

Los resultados de un nuevo estudio realizado con personas con enfermedad de Parkinson que se sometieron a ejercicio de marcha nórdica supervisada durante un periodo de 6 semanas, demuestran que hubo una participación sostenida e independiente durante los tres meses con mejoras significativas en la resistencia al caminar,  en la velocidad de la marcha y en los síntomas motores y no motores de los participantes.

La marcha nórdica fue un modo seguro, factible y sostenible de entrenamiento para personas con enfermedad de Parkinson entre leve a moderado con diferentes capacidades de la marcha.

Harro CC et al. Effects of nordic walking exercise on gait, motor/non-motor symptoms, and serum brain-derived neurotrophic factor in individuals with Parkinson’s disease. Front Rehabil Sci. 2022 Oct 14;3:1010097. doi: 10.3389/fresc.2022.1010097. 

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