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2 marzo, 2020 in-pacient.es

Aunque todavía queda mucho trabajo por hacer, cada día se acumula más literatura científica sobre los cambios en el flujo y composición de las lágrimas en los pacientes con enfermedad de Parkinson y la posibilidad de que las lágrimas sean fuente de información, como marcador biológico, que ayude al diagnóstico y el control de la progresión de esta enfermedad.

Las lágrimas tienen un papel extremadamente importante que es mantener y proteger la salud de nuestros ojos. Existen cuatro tipos de lágrimas: las lágrimas basales que son aquellas que cubren el ojo continuamente sin ninguna estimulación directa y son críticas para la salud de la superficie del ojo; las lágrimas reflejas que son provocadas generalmente por un mecanismo reflejo desencadenado por la estimulación de la superficie del ojo; las lágrimas emocionales que siendo lágrimas reflejas  son debidas a un estímulo emocional; y finalmente, las lágrimas de ojos cerrados o aquellas que se acumulan durante el sueño. La composición de las lágrimas es diferente según el tipo.

Utilizar las lágrimas, según su composición, como un biomarcador  tiene varias ventajas: son fácilmente accesibles, su composición está bien definida y, en gran parte, están libres de contaminantes.

Se sabe que la α-sinucleína oligomérica es una proteína con una estructura claramente definida que está asociada a la degeneración neuronal en la enfermedad de Parkinson. Por lo tanto, esta proteína aumenta significativamente en las lágrimas de los pacientes de Parkinson en comparación con las personas sanas. Además, los pacientes con enfermedad de Parkinson tienen muchos problemas visuales asociados a su enfermedad, lo que sugiere que la composición de las lágrimas puede ser diferente entre los propios pacientes.

Dada la necesidad de identificar a los pacientes de Parkinson en las primeras etapas de la enfermedad y antes de que se produzca el daño neuronal irreversible, la detección de α-sinucleína oligomérica,  y otras proteínas de las lágrimas que sean marcadores,  podrían ayudar al diagnóstico temprano de esta enfermedad.

Las lágrimas pueden ser un biomarcador que no solo reflejan la presencia de la enfermedad, sino que también pueden ayudar a controlar la progresión de la enfermedad y/o la respuesta al tratamiento. De todas formas, se necesita mayor investigación para comprobar si los niveles de α-sinucleína oligomérica  se relacionan positivamente con la gravedad de la enfermedad.

El desarrollo de un panel de biomarcadores en las lágrimas puede ayudar a identificar a las personas con Parkinson y discernir la gravedad de la enfermedad.

Es cierto que queda mucho por hacer, pero se nos abren nuevos caminos de investigación para mejorar la identificación y control de los pacientes de Parkinson.

 

 

Edman MC et al. Tears – more to them than meets the eye: why tears are a good source of biomarkers in Parkinson’s disease. Biomark Med. 2020 Feb 17. doi: 10.2217/bmm-2019-0364. [Epub ahead of print]

 

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