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8 noviembre, 2016 in-pacient.es

Según una revisión de la evidencia científica publicada a día de hoy, los fármacos biológicos utilizados en el tratamiento de la Artritis Reumatoide protegen de la pérdida de hueso causada por la inflamación crónica que se produce en esta enfermedad.

La Artritis Reumatoide es una enfermedad autoinmune caracterizada por una inflamación crónica que afecta a varias articulaciones de forma simétrica. Unos de los efectos más perjudiciales inducidos por la inflamación crónica de la Artritis Reumatoide es la pérdida de hueso.

Los pacientes afectados por Artritis Reumatoide, principalmente aquellos con alta actividad de la enfermedad, tienen el doble de riesgo de desarrollar osteoporosis en comparación con la población general y casi el doble riesgo de sufrir fractura de cadera o fractura vertebral, independiente de los efectos secundarios del tratamiento con  corticosteroides sobre la Densidad Mineral Ósea(DMO). Los factores que aumentan el riesgo de fracturas vertebrales en la Artritis Reumatoide incluyen alta actividad de la enfermedad inflamatoria (PCR alta), la presencia de erosiones óseas y larga duración de la enfermedad. Además, los factores de riesgo para la osteoporosis generalizada en la Artritis Reumatoide incluyen una larga duración de la enfermedad  y/o mayores niveles de degradación del hueso y del cartílago.

En los últimos años, un mayor conocimiento de la participación de las citoquinas nos ha permitido desarrollar nuevos Fármacos Antirreumáticos Modificadores de la Enfermedad Biológicos (FAMES. Estos nuevos fármacos son muy eficaces inhibiendo la inflamación aunque existen pocos estudios sobre su papel en la protección frente a la pérdida de mása ósea.

Se ha publicado una revisión de las publicaciones realizadas hasta ahora en búsqueda de evidencia científica sobre el papel de las terapias biológicas en la pérdida de hueso en la Artritis Reumatodie. En esta revisión se analizan los ensayos clínicos realizados con anti-TNF, infliximab, adalimumab, etanercept, certolizumab, golimumab, tocilizumab, anakinra, abatacept y sus efectos sobre la densidad mineral ósea (DMO), los marcadores óseos y las fracturas.

Los investigadores concluyen que el tratamiento de la Artritis Reumatoide con fármacos biológicos se asocia a una disminución de la pérdida de hueso. Los fármacos anti-TNF muestran un aumento de la DMO de la cadera y la columna vertebral, mejorando el perfil de marcadores óseos.

Sin embargo,  aunque varios estudios informaron las acciones favorables de terapias biológicas en la protección del hueso, aún existen necesidades insatisfechas de estudios con respecto a sus acciones sobre el riesgo de fracturas óseas.

Zerbini CA et al. Biologic therapies and bone loss in rheumatoid arthritis. Osteoporos Int. 2016 Oct 31. [Epub ahead of print] http://ow.ly/5ho6305VUgP

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