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24 enero, 2022 in-pacient.es

Los problemas de la marcha es una de las consecuencias más debilitantes de la enfermedad de Parkinson. En la acción de caminar podemos desglosar  diferentes componentes como: el balanceo de las extremidades, la propulsión, el control de la postura, la estabilidad, etc. Los pacientes con Parkinson muestran una velocidad de la marcha más lenta, unos pasos más cortos y una falta de adaptación en terrenos variables (subidas, bajadas, escalones, obstáculos, etc.).

Por otro lado, estudios previos han demostrado que el ejercicio dirigido a mejorar el rendimiento de la marcha tiene un efecto neuroprotector, a pesar de la progresión de esta enfermedad, y contribuye positivamente a mejorar la movilidad. En estos estudios se ha demostrado que practicar ejercicio de forma regular proporciona mejoras en la marcha, en el equilibrio, en la flexibilidad y en la fuerza.

Por lo tanto, un estilo de vida activo se relaciona con la preservación de la fuerza muscular, con reducción del riesgo de caídas y también se pueden ver beneficiados los síntomas no motores de la enfermedad de Parkinson y la calidad de vida de estos pacientes.

Sin embargo, todavía existen barreras para realizar ejercicio por parte de los pacientes con Parkinson. Entre otras encontramos: el miedo a caerse, la falta de tiempo, falta de motivación y bajos niveles de expectativa de resultados.

Se han publicado los resultados de una encuesta realizada a 138 de pacientes con Parkinson en la que se evalúa los hábitos de ejercicio en esta población para comprender el impacto de la intensidad del ejercicio percibida por el paciente.

Según esta encuesta, los pacientes con Parkinson están motivados a realizar ejercicio que ayude a controlar los síntomas, independientemente del nivel de gravedad de su enfermedad. La mayoría de los pacientes realizaban ejercicio que percibían como de intensidad moderada. Sin embargo, las personas con Parkinson leve y moderado hacían el mismo nivel de intensidad de ejercicio y duración que las personas con Parkinson grave.

A pesar de la práctica de rutinas diarias de ejercicio, la mayoría de los encuestados notaron que su forma de caminar había seguido empeorando desde el diagnóstico. El deterioro de la marcha, la disminución de la velocidad y la falta de resistencia fueron las deficiencias de la marcha que más comunicaron, incluso a pesar de la realización de rutinas de ejercicios diarias. Esto puede indicar que los ejercicios que realizaban no estaban dirigidos directamente a las deficiencias de la marcha que ellos tenían.

La intensidad del ejercicio también es un componente clave para inducir cambios en los síntomas. Los resultados de este estudio indican que es posible que las personas con Parkinson no se ejerciten a intensidades lo suficientemente desafiantes como para producir beneficios sobre su enfermedad.

El ejercicio forzado, a intensidades altas, en comparación con el ejercicio voluntario produce mejoras globales en la función motora. La diferencia clave de estos hallazgos respalda el uso de ejercicios de alta intensidad para promover cambios en los resultados de la enfermedad de Parkinson.

El desajuste entre los hábitos de ejercicios reales y los niveles de intensidad percibidos pueden deberse a la falta de conciencia y la formación/educación sobre los diferentes tipos de ejercicio que se debe realizar para mejorar la capacidad de la marcha en estos pacientes.

Existe la necesidad de mayor educación/formación con respecto a los niveles de intensidad del ejercicio y los beneficios de superar los límites voluntarios para mejorar la marcha en pacientes con Parkinson.

En resumen, los resultados de esta encuesta demuestran que las personas con Parkinson hacen ejercicio regularmente y utilizan el ejercicio como medio para combatir la progresión de los síntomas de su enfermedad. Sin embargo, y a pesar de sus rutinas de ejercicios, todavía informan de un empeoramiento de los problemas de la marcha. Esto sugiere que las personas con Parkinson no realizan ejercicio a niveles de intensidad suficiente como para inducir cambios en el rendimiento de la marcha.

Los pacientes con Parkinson necesitan información y  formación sobre pautas de ejercicios específicos para mejorar la marcha.

 

Lockwich J et al. Perceived exercise habits of individuals with Parkinson’s disease living in the community Clinical Parkinsonism & Related Disorders 2022(6): 100127

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