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5 octubre, 2020 in-pacient.es

La evaluación del riesgo de fracturas y la salud de los huesos debería formar parte del seguimiento y control de los pacientes con Parkinson, según los resultados de un nuevo estudio.

La osteoporosis se caracteriza por una disminución de la masa mineral de los huesos con alteraciones en la microarquitectura de éstos, que conduce a una fragilidad y mayor riesgo de fracturas. La osteoporosis es una enfermedad en la que intervienen diferentes factores, entre otros, la edad, las hormonas, un Índice de Masa Corporal (IMC) y Densidad Mineral Ósea (DMO) bajos y la deficiencia de vitamina D.

Numerosos estudios han explorado el aumento de riesgo de fracturas por osteoporosis en pacientes con Parkinson. Pero, recientemente se ha realizado una revisión sistemática y meta-análisis que nos actualiza esta relación.

En la enfermedad de Parkinson, las caídas son la primera causa de hospitalización de urgencia y sabemos que sobre el 60% de los pacientes con Parkinson se caen cada año. Además, las caídas en los pacientes de Parkinson se asocia a una DMO baja, con pérdida de masa ósea acelerada que, a su vez, se asocia negativamente con la gravedad de la enfermedad de Parkinson. A menudo, estos pacientes experimentan pérdida de peso  que se vincula al estado nutricional, las funciones motoras y no motoras, la duración y gravedad de la enfermedad. Tanto el peso como el IMC impactan directamente con la DMO.

El riego de fracturas consideradas como graves, tales como, fractura de cadera, pelvis o vértebras de la columna aumentan con la edad. Los pacientes con Parkinson con una fractura por osteoporosis tienen un riesgo inminente de nuevas fracturas, por lo que deberán ser identificados con prioridad para recibir un tratamiento adecuado.

Por otro lado, estos pacientes con Parkinson con fracturas vertebrales pueden padecer de dolor de espalda crónico, un aumento del miedo a las caídas y una disminución de la supervivencia. Además, este tipo de fracturas son predictivas de nuevas fracturas por osteoporosis.

Y, por último, la vitamina D es un factor de riesgo para la osteoporosis y para la enfermedad de Parkinson. Se conoce bien el papel regulador de la vitamina D sobre el metabolismo del calcio y la calidad de los huesos. Entre los pacientes con Parkinson es frecuente un déficit de vitamina D que se asocia a osteoporosis.

En conclusión, los pacientes con Parkinson tienen mayor riesgo de fracturas por osteoporosis, especialmente la fractura de cadera reconocida como fractura grave.

Se debe proponer una evaluación del estado de los huesos en pacientes con Parkinson que incluya la DMO, la búsqueda de posibles fracturas previas, la evaluación de la ingesta de calcio y niveles de vitamina D en la sangre.

Las deficiencias de vitamina D se pueden corregir con la alimentación, y si fuera necesario con un aporte extra. La prevención de las caídas es fundamental, por lo que deberemos optimizar el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, evaluación del calzado y factores del hogar y otros, que puedan corregirse para evitar las caídas.

El inicio de un tratamiento específico para la osteoporosis dependerá de la presencia de fractura previa, de la DMO y de otros factores de riesgo.

 

 

 

Louvois M et al. High risk of osteoporotic fracture in Parkinson’s disease: Meta-analysis, pathophysiology and management Rev Neurol 2 Oct 2020 [In press] doi: 10.1016/j.neurol.2020.07.015

 

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