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14 junio, 2021 in-pacient.es

Cada vez existe mayor evidencia científica que sugiere que la nutrición puede desempeñar un papel importante en la enfermedad de Parkinson.
Los pacientes con Parkinson tienen frecuentemente bajo peso y mayor riesgo de desnutrición que la población general. Por lo tanto, estos pacientes pueden tener un IMC bajo y se suele relacionar con gravedad y mayor duración de la enfermedad  y con complicaciones del tratamiento con levodopa.
El peso puede variar a lo largo del curso de la enfermedad dependiendo de: cambios en la alimentación, realizar más ejercicio o mayor gasto de energía. Curiosamente, los pacientes de Parkinson suelen tener preferencia por alimentos dulces, tales como: pasteles, repostería, galletas, chocolate, helados, natillas, etc. lo que lleva a un mayor consumo de hidratos de carbono.
La investigación sugiere  que existe una relación bidireccional compleja entre el cerebro y el intestino que está influenciada por patrones dietéticos. Esto significa que nuestra alimentación puede contribuir al desarrollo y progresión de la enfermedad de Parkinson, así como al metabolismo de la levodopa.
Los pacientes con Parkinson tiene un riesgo tres veces mayor de padecer estreñimiento que la población general y comunican frecuentemente indigestión, náuseas, sensación de plenitud e hinchazón, pudiendo impactar de forma negativa sobre la calidad de vida relacionada con la salud. Además, el estreñimiento puede  llevar a mayor necesidad de levodopa porque se dificulta la absorción de este fármaco debido a la falta de movimiento intestinal.
Estudios previos han demostrado que si se mejora el estado nutricional a su vez se mejora la calidad de vida en pacientes con Parkinson.
Un nuevo estudio realizado en Australia investiga el estado nutricional y la posible relación entre la dieta y las características clínicas de la enfermedad de Parkinson, es decir, los síntomas.
Según los resultados de este estudio y, en concordancia con investigaciones previas, los pacientes con Parkinson consumieron mayores cantidades de hidratos de carbono que en gran medida era por el aumento de la ingesta diaria de azúcar.
Hay varias razones por las que los pacientes con Parkinson pueden consumir más azúcar, entre ellas podemos destacar: a través de la insulina y como mecanismo compensador de la pérdida de dopamina relacionada con la enfermedad, alteraciones del gasto energético. Por otro lado, los dulces pueden ser una recompensa  a los trastornos del gusto, del olfato, de la cognición y del estado de ánimo haciendo que cambien el comportamiento  de la alimentación, entre otros. Todo esto puede llevar a que los pacientes de Parkinson no cumplan con una «dieta saludable».
En 2015 la OMS (Organización Mundial de la Salud) emitió una recomendación sobre el consumo de azúcar «Tanto los adultos como los niños deberían reducir la ingesta de azúcares libres a <10% de la energía alimentaria total para ayudar a reducir la carga de enfermedades no transmisibles derivadas del aumento de peso no saludable y la caries dental».
Tanto en este estudio como en investigaciones previas se ha demostrado que los pacientes con Parkinson no suelen cumplir con una dieta saludable.
Por otro lado, se sabe que la absorción de la levodopa, uno de los medicamentos orales más comúnmente utilizados para el tratamiento del Parkinson, se ve afectada por el consumo  simultáneo de proteínas y, por lo tanto, puede ser una razón potencial por la que más pacientes con esta enfermedad  consuman menos proteínas de forma habitual y lleve a un estado nutricional desfavorable, a pesar que se recomienda la redistribución de proteínas para los pacientes con Parkinson con fluctuaciones motoras.
En este nuevo estudio, los pacientes que informaron trastornos del control de impulsos consumieron más azúcar. Además, el aumento del consumo de azúcar se asoció con dolor crónico y depresión. También se identificaron importantes correlaciones clínicas, entre el aumento del consumo de azúcar con aumento de los síntomas no motores,  peor calidad de vida, aumento de la gravedad del estreñimiento y una mayor necesidad de levodopa.
En conclusión, este estudio nos proporciona información muy valiosa sobre la relación entre la dieta y las características clínicas de la enfermedad.
El asesoramiento y control de la nutrición debe considerarse como parte de la atención integral al paciente con Parkinson ya que su estado nutricional se relaciona con muchas complicaciones de la enfermedad.
La OMS recomienda una ingesta de azúcar libre menor al 10% de la energía total procedente de la alimentación para obtener beneficios para la salud. Los pacientes de Parkinson tienen un riesgo particular de sufrir las consecuencias del consumo excesivo de azúcar.
Por lo tanto, los pacientes con Parkinson se beneficiarían de las aportaciones o la colaboración de un dietista/nutricionista como parte de la atención integral de estos pacientes.

Palavra NC, Lubomski M, Flood VM, Davis RL, Sue CM. Increased Added Sugar Consumption Is Common in Parkinson’s Disease. Front Nutr. 2021 May 7;8:628845. doi: 10.3389/fnut.2021.628845.

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