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21 abril, 2020 in-pacient.es

El objetivo del tratamiento en la Artritis Reumatoide (AR) es controlar el dolor, la actividad de la enfermedad, prevenir el daño articular y mejorar el funcionamiento y la calidad de vida de estos pacientes.

A día de hoy se considera que un enfoque multidisciplinar es una estrategia óptima de atención a los pacientes con Artritis Reumatoide. En este enfoque quedan incluidos diferentes profesionales, tales como: reumatólogo, rehabilitador,  médico de familia, cirujano, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, ortopedista, podólogo, dietista, trabajador social y psicólogo, según el entorno y el contexto. Estudios previos han demostrado los beneficios de una atención multidisciplinar.

En la actualidad, y con un tratamiento temprano con fármacos  antirreumáticos modificadores de la enfermedad, biológicos y no biológicos, se han mejorado mucho los resultados a nivel de  reducción de la actividad de la enfermedad, con disminución del daño articular y de la discapacidad funcional. Sin embargo, una alta proporción de pacientes siguen informando de problemas significativos en relación a su funcionamiento físico, emocional y social con necesidades no cubiertas.

Por lo tanto, los tratamientos no farmacológicos también se usan en pacientes con Artritis Reumatoide, tal y como se recomiendan en diferentes guías internacionales sobre el manejo de esta enfermedad.

El tratamiento no farmacológico, excluyendo la cirugía, consiste principalmente en intervenciones físicas y de rehabilitación cuyo objetivo es reducir el impacto de la Artritis Reumatoide y de otras enfermedades asociadas como pueden ser la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares.

Se ha publicado una revisión de los tratamientos no farmacológicos  disponibles a día de hoy (excluyendo la cirugía y la rehabilitación post-quirúrgica), entre los que figuran:

  • Educación terapéutica del paciente

Consiste en el apoyo y ayuda a los pacientes para conocer y comprender su enfermedad, su tratamiento y adquirir estilos de vida (ejercicios, dieta, etc.) que les ayude a manejar su vida con su condición de salud. Conseguir  estrategias de autogestión destinadas a preservar la funcionalidad y la conservación de la energía mediante modificaciones de hábitos de trabajo, conciencia de posturas, posiciones adecuadas, uso correcto de la fuerza y de las articulaciones, adaptación ambiental, etc.

Los pacientes pueden tener diferentes necesidades educativas dependiendo del impacto y gravedad de la Artritis Reumatoide sobre su funcionamiento. Por lo tanto, la educación terapéutica deberá adaptarse de forma individual según las necesidades de cada paciente.

  • Terapia de ejercicios

Existe evidencia científica de alta calidad sobre los beneficios de un programa de ejercicios y actividad física regular en pacientes con Artritis Reumatoide. Además de los beneficios sobre la capacidad aeróbica, la fuerza muscular, la capacidad funcional, el dolor  y la calidad de vida, también se han descrito beneficios sobre la fatiga, síntoma propio de esta enfermedad.

Cuando la enfermedad es muy activa o hay una afectación grave de las articulaciones,  se recomiendan actividades con bajo impacto articular.

La inactividad física es común en pacientes con Artritis Reumatoide y se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, así como de pérdida de masa muscular y ósea. Existe evidencia de que un plan de ejercicios estructurado tiene efectos cardiovasculares beneficiosos en pacientes con AR.

  • Terapias físicas

La aplicación de frío, calor y otras modalidades físicas se utilizan como parte de la rehabilitación de personas con Artritis Reumatoide. El objetivo es aliviar el dolor, la rigidez, aumentar la flexibilidad y restaurar la funcionalidad.

Entre otras, podemos destacar la termoterapia o aplicación de calor superficial o profundo; la electroterapia o uso de corrientes eléctricas que ayudan a controlar el dolor y la estimulación muscular; el tratamiento con láser de bajo nivel para reducir el dolor y la rigidez y aumentar la flexibilidad; vibración corporal para atenuar la pérdida de masa ósea y disminuir la fatiga; balneoterapia y otras modalidades.

En resumen, estos tipos de tratamientos se utilizan como complemento a la rehabilitación activa y su objetivo es aliviar el dolor y mejorar la función de los pacientes con Artritis Reumatoide. La evidencia científica a día de hoy es limitada.

  • Nutrición o intervenciones dietéticas

Los pacientes con Artritis Reumatoide deben seguir un patrón de alimentación de tipo mediterráneo que cumpla con los requisitos de una dieta saludable. Prevenir la obesidad y con ello la sobrecarga articular y el riesgo cardiovascular  son los objetivos de estas intervenciones, además de haberse demostrado que mejora la fatiga propia de la Artritis Reumatoide. Por otro lado, recomendaciones dietéticas deben ir dirigidas a corregir las posibles deficiencias nutricionales como por ejemplo falta de vitamina D, calcio, etc.

  • Ortesis

Consiste en la utilización de dispositivos externos aplicados al cuerpo (manos, muñecas, pies, rodillas etc) para modificar la función de las articulaciones. El objetivo es disminuir el dolor y mejorar la funcionalidad articular.

  • Dispositivos de ayuda

Son todos aquellos dispositivos utilizados para ayudar y adaptarse al entorno y superar las limitaciones de movilidad y debilidad muscular, como por ejemplo utensilios que facilitan actividades en la cocina( abrebotellas), en el baño (elevadores de inodoro), para vestirse , etc., en general utensilios que ayudan a realizar las actividades de la vida cotidiana.

 

En resumen:

– Los tratamientos no farmacológicos (excluida la cirugía) de la Artritis Reumatoide tienen como objetivo reducir el impacto de la enfermedad y las enfermedades asociadas y mejorar el funcionamiento del paciente en su vida diaria.

– El enfoque multidisciplinar es la estrategia óptima en este proceso de evaluación y atención al paciente con Artritis Reumatoide.

-La educación terapéutica del paciente y los ejercicios son los pilares del tratamiento no farmacológico de la Artritis Reumatoide con evidencia científica de alta calidad sobre sus efectos beneficiosos en relación al dolor, la fatiga y la función física.

– Se debe alentar a los pacientes con AR a realizar un programa regular de actividad física y ejercicio que incluya ejercicios aeróbicos y entrenamiento de resistencia. Esto es importante no solo para mejorar los resultados relacionados con la Artritis Reumatoide sino también por los efectos beneficiosos que tiene sobre enfermedades asociadas como son: la osteoporosis, las enfermedades cardiovasculares y otras.

– Se necesita más investigación para documentar la efectividad de las modalidades físicas, dispositivos de asistencia, balneoterapia e intervenciones dietéticas en la Artritis Reumatoide.

 

 

Küçükdeveci AA. Nonpharmacological treatment in established rheumatoid arthritis [published online ahead of print, 2020 Jan 24]. Best Pract Res Clin Rheumatol. 2020;101482. doi:10.1016/j.berh.2019.101482

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