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13 julio, 2020 in-pacient.es

Los trastornos del control de los impulsos o comportamientos compulsivos son comunes entre los pacientes con Parkinson. Estos síntomas no motores se caracterizan por la dificultad para resistir el impulso o la tentación de un determinado comportamiento que puede tener efectos negativos sobre la calidad de vida del paciente de Parkinson y consecuencias interpersonales potencialmente graves. (Ej. el juego, ir de compras, comer y actividad sexual compulsivas o impulsivas por naturaleza)

Los trastornos del control de impulsos están estrechamente asociados al uso de fármacos agonistas de la dopamina y éstos son más frecuentes en pacientes de Parkinson jóvenes, enfermedad de inicio temprano, género masculino, tabaquismo o historia de otras adicciones.

Detectar este tipo de comportamientos no siempre es fácil en la práctica clínica. Estos comportamientos sólo se pueden saber si el paciente los comunica y no suele comentarse por voluntad propia, ya que el paciente puede no ser consciente de la frecuencia, gravedad e incluso de las consecuencias de su propio comportamiento. Por otro lado, los pacientes de Parkinson también pueden evitar comentar este tipo de comportamientos a su médico, familia o cuidadores, debido al estigma o las consecuencias interpersonales que puedan surgir por comunicar este tipo de trastornos. Los cuidadores pueden sufrir una carga extra debida a estos comportamientos, en especial, si el paciente no reconoce estos trastornos como tales.

Un nuevo estudio evalúa el impacto de la presencia de trastornos del control de comportamientos impulsivos/compulsivos sobre la calidad y satisfacción con la vida del paciente de Parkinson y sobre la angustia del cuidador.

Hasta donde llega nuestro conocimiento, es la primera investigación que evalúa el bienestar subjetivo y la calidad de vida de pacientes de Parkinson con y sin trastornos del control de impulsos.

Según los resultados de este estudio, los trastornos del control de impulsos reconocidos y comunicados por un paciente de Parkinson están asociados a peor satisfacción y calidad de vida del paciente, pero no con una mayor carga del cuidador. Y, por el contrario, solo los trastornos del control del impulso comunicados por el cuidador se relacionan con mayor nivel de angustia del cuidador, pero no con peor calidad de vida del paciente de Parkinson.

Estos resultados ponen en relieve la importancia de identificar adecuadamente y establecer estrategias de gestión de los trastornos del control de impulsos en los pacientes de Parkinson y sus cuidadores.

Debemos fomentar la comunicación entre el paciente y su neurólogo dado el impacto negativo de estos trastornos del comportamiento sobre su calidad de vida. Implicar a los cuidadores y contar con su participación en el tratamiento a largo plazo de la enfermedad de Parkinson y el uso de entrevistas en las que se aborden los trastornos del comportamiento del paciente, puede aumentar la probabilidad de que el paciente comunique la aparición de estos síntomas durante una conversación distendida.

Por otro lado, se necesita el desarrollo de tratamientos no farmacológicos que puedan ayudar a los pacientes y a sus cuidadores a manejar los trastornos del control de impulsos y sus consecuencias. Por ejemplo, el tratamiento cognitivo-conductual ha demostrado ser una terapia prometedora que beneficia tanto al paciente de Parkinson como a sus cuidadores.

 

 

Erga AH et al. Impulsive and compulsive behaviors in Parkinson’s disease: Impact on quality of and satisfaction with life, and caregiver burden. Parkinsonism Relat Disord. 2020  July 9; doi: 10.1016/j.parkreldis.2020.07.007 [Epub ahead of print]

 

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2 2 Comments

  1. Hola, reconozco que impulsó es hacia la comida, cómo compulsivamente, bufff. Os pasa lo mismo? Un abrazo!

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