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24 octubre, 2016 in-pacient.es

Una revisión de la las publicaciones científicas sobre el uso de la Medicina Alternativa y Complementaria en la enfermedad de Parkinson concluye que la evidencia científica disponible es insuficiente y se dispone de escaso conocimiento sobre su seguridad.

La Medicina Alternativa y Complementaria según el Centro Nacional de Medicina Alternativa y Complementaria (NCCAM) se define como un conjunto de sistemas, prácticas y productos que, en general, no se consideran parte de la medicina convencional.  Entre otros figuran: productos naturales ( hierbas, vitaminas, minerales y probióticos), prácticas mente-cuerpo (meditación, técnicas de relajación, tai chi, yoga, etc), acupuntura, homeopatía, naturopatía, masajes, etc.

Puesto que la enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa progresiva, los pacientes siguen experimentando una disminución de la capacidad para realizar sus actividades diarias, a pesar de un tratamiento médico y quirúrgico correcto. Por este motivo es comprensible que algunos pacientes, busquen otros recursos como tratamientos complementarios, con la esperanza de que puedan proporcionarles un alivio de sus síntomas o bien detener la progresión de la enfermedad. Sin embargo, los médicos han expresado su preocupación  por la popularidad que está adquiriendo esta medicina, sin evidencia científica demostrada. Por este motivo existe una necesidad de un examen objetivo sobre la eficacia y la seguridad de esta medicina.

Se ha publicado este mes de octubre una revisión sobre la Medicina Alternativa y Complementaria en la enfermedad de Parkinson, en la revista Journal of Parkinson Disease.

Los autores de esta revisión concluyen que, a pesar del uso generalizado de prácticas de Medicina Alternativa y Complementaria  entre los pacientes con Parkinson, la evidencia disponible sobre su eficacia es insuficiente y que a día de hoy se sabe poco acerca de su seguridad.

Con el aumento del acceso a la información, a través de medios de comunicación e internet sobre este tipo de medicina, los pacientes son más propensos a estar expuestos a la información no validada y exponerse a riesgos potenciales de los tratamientos no probados.

Otro punto preocupante es que los pacientes son reacios a comunicar a su médico sobre el uso de tratamiento complementarios, porque suponen que el médico no necesita saber o presuponen una reacción negativa por parte del médico. La medicina complementaria debe utilizarse junto con la medicina convencional, como complemento, más que como una alternativa.

«Tanto los médicos como los pacientes deben informarse acerca de los tratamientos de la Medicina Alternativa y Complementaria basados en la evidencia científica y conversar  con un diálogo abierto entre ambos, para ayudar a una toma de decisiones conjunta  apropiada, con respecto al uso de estas técnicas en cada caso particular.»

 

Kim HJ et al. Professional ethics in complementary and alternative medicines in management of Parkinson’s disease. J Parkinsons Dis. 2016 Oct 19;6(4):675-683. http://ow.ly/X5EB305s0rv

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