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4 noviembre, 2021 in-pacient.es via Universté de Genève

Científicos de la Universidad de Ginebra demuestran cómo el frío podría aliviar los síntomas de la Esclerosis Múltiple al privar al sistema inmunitario de su energía. Los resultados obtenidos en modelos experimentales en ratones alientan futuras investigaciones clínicas.

Las enfermedades autoinmunes se producen cuando el sistema inmunitario ataca a los órganos del propio cuerpo. La diabetes tipo 1, por ejemplo, está causada por la destrucción errónea de las células pancreáticas productoras de insulina. La esclerosis múltiple es la enfermedad autoinmune más común del sistema nervioso central (formado por el cerebro y la médula espinal). La enfermedad se caracteriza por la destrucción de la mielina, que es un aislamiento protector de las células nerviosas y es importante para la correcta y rápida transmisión de las señales eléctricas. Su destrucción provoca una discapacidad neurológica, incluida la parálisis.

«Los mecanismos de defensa de nuestro organismo contra el entorno hostil son energéticamente costosos y pueden verse limitados por compensaciones cuando se activan varios de ellos. Por tanto, el organismo puede tener que priorizar la asignación de recursos en diferentes programas de defensa en función de sus valores de supervivencia», explica Mirko Trajkovski, profesor del Departamento de Fisiología Celular y Metabolismo y del Centro de Diabetes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ginebra, y autor principal del estudio. «Nuestra hipótesis es que esto puede ser de especial interés para la autoinmunidad, donde la introducción de un programa adicional de coste energético puede dar lugar a una respuesta inmunitaria más suave y al resultado de la enfermedad. En otras palabras, ¿podríamos desviar la energía que gasta el cuerpo cuando el sistema inmunitario se desvía?»

Una reducción drástica de los síntomas

Para comprobar su hipótesis, los científicos colocaron a ratones que padecían encefalomielitis autoinmune experimental, un modelo de esclerosis múltiple humana, en un entorno de vida relativamente más frío -unos 10°C- tras un periodo de aclimatación en el que se redujo gradualmente la temperatura ambiental. «Al cabo de unos días, observamos una clara mejora de la gravedad clínica de la enfermedad, así como de la extensión de la desmielinización observada en el sistema nervioso central», explica Doron Merkler, profesor del Departamento de Patología e Inmunología y del Centro de Investigación de la Inflamación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ginebra y coautor del trabajo. «Los animales no tuvieron ninguna dificultad para mantener su temperatura corporal en un nivel normal, pero, singularmente, los síntomas de alteraciones locomotoras disminuyeron drásticamente, desde no poder caminar sobre sus patas traseras hasta sólo una ligera parálisis de la cola.»

La respuesta inmunitaria se basa, entre otras cosas, en la capacidad de los llamados monocitos presentadores de antígenos para instruir a los linfocitos T sobre cómo reconocer los elementos «no propios» que hay que combatir. En las enfermedades autoinmunes, sin embargo, los antígenos propios se confunden con los que no lo son. «Demostramos que el frío modula la actividad de los monocitos inflamatorios disminuyendo su capacidad de presentación de antígenos, lo que hace que las células T, un tipo celular con un papel crítico en la autoinmunidad, se activen menos», explica Mirko Trajkovski. Al obligar al organismo a aumentar su metabolismo para mantener el calor corporal, el frío resta recursos al sistema inmunitario. Esto conduce a una disminución de las células inmunitarias dañinas y, por tanto, mejora los síntomas de la enfermedad.

«Aunque el concepto de priorizar la respuesta termogénica sobre la inmunitaria es evidentemente protector contra la autoinmunidad, cabe señalar que la exposición al frío aumenta la susceptibilidad a ciertas infecciones. Así, nuestro trabajo podría ser relevante no sólo para la neuroinflamación, sino también para otras enfermedades inmunomediadas o infecciosas, lo que justifica una mayor investigación», añade Mirko Trajkovski.

Aumentan las enfermedades autoinmunes

La mejora de las condiciones de vida en los países occidentales, que ha sido notable en las últimas décadas, ha ido acompañada de un aumento de los casos de enfermedades autoinmunes. «Aunque este aumento es sin duda multifactorial, el hecho de que dispongamos de abundantes recursos energéticos puede desempeñar un papel importante, aunque todavía poco conocido, en el desarrollo de las enfermedades autoinmunes», concluye Doron Merkler.

Los investigadores proseguirán ahora sus investigaciones para comprender mejor si su descubrimiento podría desarrollarse en aplicaciones clínicas.

Spiljar M, Steinbach K, Rigo D, Suárez-Zamorano N, Wagner I, Hadadi N, Vincenti I, Page N, Klimek B, Rochat MA, Kreutzfeldt M, Chevalier C, Stojanović O, Bejuy O, Colin D, Mack M, Cansever D, Greter M, Merkler D, Trajkovski M. Cold exposure protects from neuroinflammation through immunologic reprogramming. Cell Metab. 2021 Nov 2;33(11):2231-2246.e8. doi: 10.1016/j.cmet.2021.10.002. Epub 2021 Oct 22. PMID: 34687652.

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