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28 enero, 2020

Una nueva revisión nos presenta datos recientes  de la literatura científica sobre el uso de los glucocorticoides (prednisona) en la Artritis Reumatoide.

Los glucocorticoides se usan en el tratamiento de la Artritis Reumatoide desde finales de la década de los años 40 representando una parte importante del arsenal terapéutico de esta enfermedad. Actualmente siguen siendo medicamentos ampliamente utilizados pero todavía hoy se discute sobre su toxicidad y esto nos lleva a una falta de consenso sobre su uso en Artritis Reumatoide.

El objetivo de los tratamientos para pacientes con Artritis Reumatoide a corto plazo es disminuir la actividad de la enfermedad y lograr la remisión clínica y a plazo medio se intenta limitar o prevenir la progresión estructural, la discapacidad y las manifestaciones sistémicas de esta enfermedad.

Los FAME o Fármacos Antirreumáticos Modificadores de la Enfermedad han demostrado su eficacia. Por otro lado, los glucocorticoides proporcionan la ventaja de un rápido inicio de acción, lo que permite esperar la eficacia de algunos FAME. Además, los glucocorticoides se usan principalmente cuando se necesita un alivio sintomático rápido, pero no debemos olvidar su efecto estructural.

Las recomendaciones más recientes de la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR) y el Colegio Americano de Reumatología (ACR) sobre el tratamiento temprano de Artritis Reumatoide, recomiendan el uso de los glucocorticoides como tratamiento adjunto a los Fármacos Antirreumáticos Modificadores de la Enfermedad (FAME), a la dosis más baja posible y durante el menor tiempo posible.

En conjunto, estas recomendaciones internacionales coinciden en el uso de glucocorticoides para un brote de la enfermedad y posiblemente al inicio de un nuevo tratamiento con FAME convencional.

El asesoramiento específico sobre la dosis, la duración, la vía de administración y las estrategias es limitado y menos consensuado porque la evidencia es escasa. Para las recomendaciones de los Estados Unidos, una dosis menor a 10 mg/día se considera una dosis baja, y los glucocorticoides deben reducirse en menos de 3 meses, mientras que para las recomendaciones europeas, el umbral es de 7,5 mg/día, y los glucocorticoides se pueden prescribir en combinación con FAMEs por un máximo de hasta 6 meses, sabiendo que esta duración depende principalmente de los expertos.

Está claro que los efectos adversos están relacionados con la dosis y la duración del tratamiento con glucocorticoides, pero los datos sobre los efectos tóxicos de una baja dosis acumulativa, son escasos. Los efectos secundarios dependen claramente de la dosis, pero también están influenciados por factores individuales, por lo que se deberá valorar el riesgo/beneficio en cada uno de los casos.

En conclusión, los glucocorticoides tienen un papel importante a día de hoy en la gestión de la Artritis Reumatoide. Su eficacia es ampliamente reconocida. La mayoría de los estudios han evaluado la eficacia de los glucocorticoides en combinación con FAME. Por el contrario, el tratamiento sólo con glucocorticoides no representa una opción terapéutica aceptable.

Por otro lado, existe evidencia de los efectos tóxicos de los glucocorticoides, principalmente a dosis entre moderadas y altas utilizados durante mucho tiempo, aunque incluso los glucocorticoides a dosis bajas pueden tener efectos adversos. Su seguridad a largo plazo podría estar relacionada con la dosis acumulada por lo que, además de la dosis diaria, la duración del tratamiento es crucial. Por lo tanto, los glucocorticoides deben usarse con la dosis más baja y durante el menor tiempo posible.

Las recomendaciones europeas (EULAR) consideran que el tratamiento con glucocorticoides a largo plazo (menor o igual a 6 meses) siendo 5mg/día o menos la dosis aceptable diaria para disminuir el riesgo cardiovascular, riesgo de diabetes, osteoporosis e infección en la mayoría de los pacientes. Pero, además, se deberá evaluar también el riesgo individual teniendo en cuenta las características específicas de cada paciente.

No existe una recomendación sobre la ruta de administración (oral o inyectable). Cada receta de glucocorticoides debe ir precedida por una evaluación del balance riesgo/beneficio y de información para el paciente en el contexto de una decisión compartida y comentada entre médico y paciente.

Se necesitan más estudios para mejorar el equilibrio entre la eficacia y la seguridad a largo plazo del uso de glucocorticoides en la Artritis Reumatoide.

 

 

Hua C et al. Glucocorticoids in rheumatoid arthritis: current status and future studies. RMD Open. 2020;6(1):e000536. doi:10.1136/rmdopen-2017-000536 

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