
¿Es útil el trasplante de médula ósea o de células madre para tratar la Esclerosis Múltiple?
Las células madre son células con potencial para madurar y convertirse en células especializadas como las células nerviosas del cerebro, o las de músculo cardíaco del corazón. Este potencial es lo que ha desatado la investigación con ellas en la Esclerosis Múltiple, ya que podría ser una forma de reparar el tejido nervioso o restaurar el sistema inmunológico para prevenir el daño.
El “trasplante de células madre hematopoyéticas” es un tipo de tratamiento con células madre en investigación para la Esclerosis Múltiple. Todavía es un tratamiento experimental que sólo se puede hacer en el contexto de ensayos clínicos.
En resumen, la técnica consiste en:
- Recoger las células madre que se transformarán en células sanguíneas e inmunológicas del propio paciente y congelarlas. Las células se pueden obtener de la sangre o de la médula ósea, de ahí la denominación de transplante de médula.
- Someter al paciente a quimioterapia agresiva y/o radioterapia para anular su sistema inmunológico.
- Volver a inyectarle las células madre que se multiplicarán y reconstruirán un sistema inmunológico que no provoque daño contra el sistema nervioso.
Al ser células procedentes de la propia persona, se denomina trasplante autólogo.
Esta técnica se ha llevado a cabo de forma reglada desde 1998 en 538 personas. La mayoría de las personas tenían enfermedad progresiva primaria o secundaria.
De los resultados de los estudios clínicos hasta la fecha se concluyen los siguientes efectos beneficiosos posibles:
- Mantenimiento de los niveles de incapacidad en los niveles previos a la realización del tratamiento, al menos hasta los 2 años del tratamiento, aunque todavía no hay datos suficientes para valorar lo que sucede a largo plazo.
- Reducción de la actividad inflamatoria aunque esta no llega a desaparecer de todo y se siguen observando después celulas inmunes y pérdida de mielina en las lesiones.
- Reducción del número de brotes.
Por contra, la técnica debe considerarse como un tratamiento agresivo, con riesgo de aparición de efectos secundarios provocados por el tratamiento como son:
- Reactivación de la enfermedad con empeoramiento de los síntomas.
- Aparición de otras enfermedades autoinmunes.
- Infecciones
- Reactivación del virus de la varicela, dando lugar a aparición de herpes zoster
- Leucemias
- Desarrollo de tumores malignos
Además de los efectos secundarios, se estima que el riesgo de mortalidad asociado al tratamiento se sitúa hoy día algo por encima del 1% de las personas que la reciben.
Por todos estos motivos se piensa que podría ser un tratamiento alternativo para personas con EM resistente a otros taratmientos farmacológicos, a pesar de que los mejores resultados en términos de eficacia parecen haberse obtenido en personas con enfermedad remitente – recurrente menos agresiva. No obstante, todavía es pronto para definir su espacio, ya que el avance en sus técnicas de realización y obtención de células por una parte, y el desarrollo de nuevos fármacos para el tratamiento todavía tienen que situarla en el abanico de opciones posibles.
Radaelli M, Merlini A, Greco R, et al. Autologous bone marrow transplantation for the treatment of multiple sclerosis. Curr Neurol Neurosci Rep. 2014 Sep;14(9):478. http://goo.gl/i8rbQr