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27 enero, 2020 in-pacient.es

Una revisión nos ayuda a reflexionar sobre el tema de la conducción de vehículos en pacientes con enfermedad de Parkinson.

No está bien establecido el riesgo de tener un accidente de tráfico cuando el conductor tiene enfermedad de Parkinson. Una encuesta realizada en Alemania indicó que el 15% de los conductores con Parkinson estuvieron involucrados en accidentes de coche en los 5 ultimos años.

La conducción se ve afectada en la mayoría de los pacientes con enfermedad de Parkinson debido a la disfunción motora, visual y cognitiva (procesos mentales como la percepción, la memoria, la atención, la concentración, etc).

Las personas con poca afectación motora y con pocos factores de riesgo, generalmente se consideran aptos para conducir. Sin embargo, se recomienda una evaluación completa y evaluaciones de seguimiento anuales y abandono de la conducción a aquellos pacientes en una etapa motora avanzada y con múltiples factores de riesgo.

Estas recomendaciones deberán transmitirse al paciente de Parkinson conductor y a las agencias que acreditan a los conductores según la jurisdicción local. Por otro lado, se deberían proporcionar alternativas de transporte tanto al paciente como al cuidador. Para aquellos pacientes de riesgo, es decir, aquellos individuos con síntomas de Parkinson moderados  se deberán hacer controles periódicos y planificación sobre el cese o abandono de la conducción.

A día de hoy se está investigando sobre posibles marcadores o predictores que ayuden a determinar la capacidad de conducir en los pacientes con Parkinson. De todas formas, cada paciente debe evaluarse de forma individual sobre su función motora, cognitiva, visual y otros síntomas no motores como las alteraciones del sueño, el estado de ánimo y el tratamiento.

Además de las limitaciones que pueden provocar los síntomas de Parkinson sobre la conducción, hay que sumar las limitaciones como consecuencia del tratamiento de esta enfermedad.

La Agencia Española de Medicamento y productos sanitarios clasifica a los fármacos antiparkinsonianos dentro del Grupo N – Sistema nervioso. Subgrupo N04 y establece que «Se debe advertir a todos los pacientes que se encuentren bajo este tratamiento sobre la posibilidad de que el tratamiento puede provocar: somnolencia y/o episodios repentinos de sueño, además de que no deben conducir vehículos o realizar actividades en las que la falta de atención pueda suponer un riesgo que pudiera ponerlos, a ellos o a otros, en peligro de muerte o daño grave, hasta que dichos episodios y/o la somnolencia hayan desaparecido. (3)

En resumen, la conducción de vehículos se ve afectada en la mayoría de los pacientes con Parkinson y empeora progresivamente lo que puede llevar a un mayor riesgo de accidentes de tráfico y por último a la interrupción temprana de la conducción. Aunque se han propuesto pautas generales sobre la aptitud para conducir, cada paciente debe ser evaluado individualmente con un seguimiento periódico.

En España, el Reglamento General de Conductores (RD 772/1997) (3) establece que aquellas personas con enfermedades del sistema nervioso central y muscular, que provoquen pérdida o disminución grave de las funciones motoras, sensoriales o de coordinación, se les denegará la posibilidad de tener el carné de conducir o su renovación, para cualquier clase de vehículos. La Enfermedad de Parkinson entra dentro de esta consideración, no sólo por sus síntomas sino porque la medicación puede provocar somnolencia durante el día.

Sea como sea, durante bastante tiempo y durante las fases iniciales de la enfermedad, será tu propia responsabilidad, ante tu seguridad y la del resto, la que marque si debes tomar alguna decisión al respecto. La propia Dirección General de Tráfico ha elaborado un documento con una serie de Consejos para el conductor con enfermedad de Parkinson:

  • La mejor elección para los pacientes con enfermedad de Parkinson es el abandono progresivo de la conducción de vehículos en todas las circunstancias.
  • Debe plantearse el abandono de la conducción profesional.
  • Si en estadios iniciales mantiene un adecuado control de los síntomas, de tal forma  que te permita seguir conduciendo, establece un diálogo sincero con tu médico para decidir entre ambos las pautas de conducción más seguras y de menor riesgo.
  • Si la evolución de tu enfermedad te permite conducir, planifica los viajes, procura conducir acompañado, evita la conducción nocturna y mantén los horarios habituales de descanso, comidas y toma de la medicación.
  • En cuanto detectemos síntomas como somnolencia, movimientos anormales, dificultad de movimientos… disminuye la marcha y para el vehículo en un lugar seguro.
  • No consumas bebidas alcohólicas si vas a conducir: el alcohol puede precipitar la aparición de efectos secundarios no deseados de los fármacos antiparkisonianos.
  • Pide consejo sobre la adaptación de tu vehículo (dirección asistida, pomo en el volante, pedales anchos, etc). La Jefatura Provincial de Tráfico y los Centros de Reconocimiento para conductores, pueden orientarte.

 

 

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(1) Ranchet M et al. Driving in Parkinson Disease. Clin Geriatr Med. 2020 Feb;36(1):141-148. doi: 10.1016/j.cger.2019.09.007. Epub 2019 Sep 6.

(2) Real Decreto 772/1997, de 30 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento General de Conductores. «BOE» núm. 135, de 6 de junio de 1997, páginas 17348 a 17393 (46 págs.) Sección I. Disposiciones generales Dpto. Ministerio de la presidencia BOE-A-1997-12225

(3)Listado de principios activos e incorporación del pictograma de la conducción. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. [Fecha de publicación: 03.05.11 Versión 002

 

 

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