El objetivo de un nuevo estudio publicado recientemente, ha sido presentar información actualizada en relación al efecto de la dieta sobre la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) y el impacto de esta enfermedad en el estado nutricional de los pacientes.
El desarrollo de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal se ve afectado por interacciones entre los factores ambientales, cambios en la flora intestinal, predisposición genética y cambios en el sistema inmunológico o de defensa.
Parece que los factores dietéticos juegan un papel infravalorado tanto en el origen como en la evolución de la enfermedad y la investigación acerca del impacto de los alimentos sobre la EII tiene resultados contradictorios.
Se considera que el consumo excesivo de azúcares, grasa animal y grasas saturadas y bajo consumo de fibra son un factor de riesgo para el desarrollo de la EII, mientras que un alto contenido de fibra en la dieta y el consumo de cítricos puede desempeñar un papel protector.
Durante la exacerbación o brotes de la enfermedad, se recomienda una dieta baja en fibra para la mayoría de los pacientes. Sin embargo, las recomendaciones durante el periodo de remisión siguen siendo controvertidas.
En el tiempo de remisión, un consumo excesivo de alcohol puede tener un efecto negativo en el curso de la enfermedad.
Debido a la inflamación crónica, así como los efectos secundarios de los medicamentos de forma crónica, los pacientes con EII también están en mayor riesgo de deficiencias nutricionales, por lo que se recomienda una dieta que proporcione una cantidad adecuada de energía y rica en hierro, calcio, vitamina B12, ácido fólico, zinc, magnesio y vitamina A. El aporte de vitamina D es particularmente importante ya que su deficiencia puede agravar el curso de la EII y además, se asocia a mayor índice de otras enfermedades.
Se han evaluado los suplementos de probióticos y ácidos grasos insaturados omega-3 con respecto a su efecto sobre el acortamiento de los períodos de exacerbación o prolongar la duración de la remisión.
Sin embargo, no existe una única dieta adecuada para todos los pacientes con EII. Cada paciente es único y las recomendaciones dietéticas deben desarrollarse de forma individual para cada persona en función de la evolución de la enfermedad, los procedimientos quirúrgicos anteriores y el tipo del tratamiento farmacológico.
Se considera que una buena dieta puede complementar o formar parte del tratamiento de la EII. Además, una nutrición apropiada en determinados períodos de la enfermedad puede lograr la remisión o prolongar este periodo de ausencia de síntomas y, sobre todo, mejorar el bienestar y la calidad de vida de estos pacientes.
Owczarek D et al. Diet and nutritional factors in inflammatory bowel diseases. World J Gastroenterol. 2016 Jan 21;22(3):895-905. doi: 10.3748/wjg.v22.i3.895. http://goo.gl/utxp42
ENFERMEDAD INFLAMATORIA INTESTINAL